Prestarle dinero al Estado español y que te devuelva más de lo que le diste, con la rentabilidad fijada el día que compras. Eso es una Letra del Tesoro: el producto favorito de los ahorradores conservadores cada vez que los tipos suben. En esta guía vas a ver qué son exactamente, cuánto están pagando en las subastas de 2026, cómo comprarlas paso a paso en la web del Tesoro, qué te cobra el Banco de España si vas por sucursal, cómo tributan y cuándo te convienen más que una cuenta remunerada.
Qué es una Letra del Tesoro (y qué no es)
Una Letra del Tesoro es un valor de renta fija a corto plazo emitido por el Estado español. No paga cupones ni intereses periódicos: su rentabilidad sale de la diferencia entre el precio que pagas al comprarla y los 1.000 € de nominal que recibes al vencimiento. Cada título tiene un nominal de 1.000 €, el mínimo de compra es un título y las cantidades mayores van en múltiplos de 1.000 €. El Tesoro las emite a 3, 6, 9 y 12 meses mediante subasta, normalmente en martes.
Y lo que no es: no es un depósito bancario (no lo cubre el Fondo de Garantía de Depósitos, aunque el respaldo directo del Estado se considera aún más sólido), no es un fondo de inversión (no hay gestor ni comisiones de gestión) y no te paga nada por el camino: todo el rendimiento llega de golpe al vencimiento. Si quieres entender la familia completa de la renta fija, tienes la lección Letras del Tesoro y Bonos.
Cuánto rinden: las últimas subastas

La rentabilidad no la fija el Tesoro de antemano: sale de cada subasta, donde los inversores pujan y el tipo se forma por oferta y demanda. En la subasta del 6 de octubre de 2026, las letras a 6 meses salieron al 2,798 % y las de 12 meses al 3,026 % (tipos marginales). En septiembre, las de 3 meses pagaron el 2,464 % y las de 9 meses el 2,783 %. Puedes consultar el calendario y los resultados oficiales en la página de subastas del Tesoro Público.
Con números de bolsillo: una letra a 12 meses al 3,026 % significa pagar 970,63 € hoy y cobrar 1.000 € dentro de un año. Ganas 29,37 € brutos, un 3,026 % sobre lo invertido. Después de impuestos (lo vemos más abajo) te quedan unos 23,79 € netos.
Y el matiz que decide si ganas de verdad: la rentabilidad real. Con una inflación del 2 %, ese 3,026 % nominal se queda en 1,01 % real. Sigue siendo positivo —tu dinero no pierde poder de compra—, pero ya no parece tanto. Es la misma cuenta que explicamos en interés compuesto e inflación: lo que importa es lo que puedes comprar con el dinero, no el número grande.
El calendario de subastas
El Tesoro subasta letras cada mes, normalmente en martes: una semana tocan los plazos de 6 y 12 meses y a la siguiente los de 3 y 9. Consulta el calendario oficial antes de hacer tu petición, porque los plazos de solicitud cierran unos días antes de cada subasta.
Cómo comprar Letras del Tesoro paso a paso en tesoro.es
Comprar directamente en la web del Tesoro es la vía más barata: no tiene comisiones. Necesitas un certificado digital, el DNIe o Cl@ve para identificarte. El proceso, una vez registrado, es este:
- Entra en tesoro.es y accede a la compra de deuda pública con tu certificado digital, DNIe o Cl@ve.
- Da de alta tu cuenta bancaria: tiene que ser un IBAN a tu nombre. Ahí el Tesoro cargará el importe de la compra y te devolverá los sobrantes.
- Elige el plazo (3, 6, 9 o 12 meses) y el importe: mínimo 1.000 € de nominal, en múltiplos de 1.000 €.
- Haz una petición no competitiva: aceptas el tipo de interés medio que salga de la subasta. Es la opción pensada para particulares; no tienes que pujar ningún tipo.
- El día de la subasta se fija el precio. El Tesoro carga en tu cuenta el importe y te devuelve la diferencia entre lo cargado y el precio final sin comisión.
- Al vencimiento, el Tesoro te ingresa los 1.000 € por título en tu cuenta, sin retención.
Un detalle importante: haz la petición con antelación. La propia web del Tesoro indica el plazo límite para cada subasta, y una vez cerrado no hay forma de entrar. Marca en el calendario el martes de la subasta que te interese y haz la petición la semana anterior.
La alternativa: comprarlas en una sucursal del Banco de España
Si prefieres hacerlo en persona, puedes abrir una cuenta directa en cualquier sucursal del Banco de España y pedir allí tus letras. La operativa es la misma, pero esta vía sí tiene comisiones: las transferencias de efectivo devengan a favor del Banco de España un 1,5 por mil (0,15 %), con un mínimo de 0,90 € y un máximo de 200 € por transferencia, según su información oficial.
Haz la cuenta: para una compra de 10.000 €, la comisión ronda los 15 €, que se come una parte del rendimiento. Por eso, si te manejas con el certificado digital, tesoro.es sale más barato. Y recuerda la lección general de las comisiones: en productos de rentabilidad modesta, cada euro de coste pesa el doble.
Cómo tributan las Letras: fiscalidad sin humo
El rendimiento de una letra (la diferencia entre lo que pagaste y el nominal que cobras) tributa como rendimiento del capital mobiliario en la base del ahorro del IRPF: del 19 % al 30 % según la cuantía. Se declara en el año en que la letra vence o la vendes, en la casilla 030 de la renta.
La particularidad fiscal de las letras: no llevan retención en origen. El Tesoro te ingresa los 1.000 € íntegros y eres tú quien ajusta cuentas con Hacienda en la declaración. Así lo recoge el asistente de renta de la AEAT.
Con el ejemplo de antes: 29,37 € brutos al 19 % son 5,58 € de impuesto y 23,79 € netos en tu bolsillo. Consejo práctico: si acumulas varias letras, reserva una parte del rendimiento para la renta del año siguiente; como no hay retención, es fácil gastar ese dinero y llevarse la sorpresa en abril.
Riesgos y liquidez: la letra pequeña
Las letras son de lo más seguro que existe —le prestas al Estado español—, pero «seguro» no significa «sin matices». Estos son los que importan:
- Si vendes antes del vencimiento, puedes perder. En el mercado secundario el precio de tu letra se mueve con los tipos de interés: si suben después de comprar, tu letra vale menos. Mantenerla hasta el vencimiento elimina este riesgo por completo.
- El dinero queda inmovilizado. Durante 3, 6, 9 o 12 meses no puedes tocarlo sin pasar por el mercado secundario. No pongas aquí dinero que puedas necesitar antes.
- Riesgo de reinversión. Si los tipos bajan, cuando tu letra venza y quieras comprar otra, la nueva pagará menos. La rentabilidad solo está fijada para el plazo que contratas.
- La inflación manda. Una letra al 3 % con una inflación del 3 % te deja igual que estabas en poder de compra. Para el colchón de seguridad es perfecto; para hacer crecer tu patrimonio a largo plazo, la renta variable juega en otra liga: mira la guía de fondos indexados.
- Riesgo país, remoto pero real. España paga religiosamente su deuda, pero una letra es un préstamo a un Estado concreto, no un depósito garantizado.
Letras frente a cuentas remuneradas y depósitos
La comparación que todo el mundo hace: ¿letra o cuenta remunerada? Con los números de octubre de 2026, rinden parecido. Una cuenta al 3 % TAE sobre 10.000 € da 300 € brutos, con retención del 19 % en origen (57 €): 243 € netos. Una letra a 12 meses al 3,026 % sobre 10.000 € de nominal da unos 293,71 € brutos, sin retención en origen y unos 55,81 € a pagar en la renta: 237,91 € netos. La diferencia no está en la rentabilidad.
Está en la liquidez y la operativa. La cuenta te deja sacar el dinero cualquier día y suele pagar los intereses mes a mes; la letra lo inmoviliza hasta el vencimiento y paga todo al final, pero te fija hoy la rentabilidad pase lo que pase con los tipos. Compara siempre la TAE —es lo único comparable entre productos— y elige según tu plan: dinero que no tocarás en 12 meses, letra; colchón que debe estar disponible, cuenta remunerada.
Y si ese dinero no lo vas a necesitar en años, ninguno de los dos es la mejor opción: para horizontes largos, los fondos indexados han rendido históricamente muy por encima, a cambio de asumir volatilidad.
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